El problema del acceso a la vivienda ha desplazado, de forma definitiva, al empleo como principal obstáculo para la emancipación juvenil –personas entre 16 y 29 años– que, en Castilla y León, presentó en 2025 una tasa de mínimos del 11,4 por ciento, peor dato desde que existen registros (2007) y el cuarto más bajo a nivel autonómico.

