Los niveles de contaminación por ozono registrados en Castilla y León durante 2026 han alcanzado sus valores “más altos” desde la entrada en vigor de los actuales límites legales en 2010, tras registrarse un incremento del 120 por ciento en comparación con el promedio de superaciones del objetivo legal para la protección de la salud contabilizadas entre 2012 y 2019.

