El Burgos CF da por completada una de las grandes remodelaciones de su plantilla de los últimos años. Diez jugadores han llegado y ocho han salido durante el mercado, un movimiento que ha obligado a la dirección deportiva a reconstruir buena parte del equipo que la pasada temporada alcanzó los 72 puntos. Michu ha valorado de forma positiva el trabajo realizado y ha asegurado que el Burgos dispone ahora de una plantilla «muy compensada» y joven. En total, son 24 futbolistas con ficha del primer equipo, además de Iván Martínez, que tendrá ficha de filial pero trabajará a las órdenes del cuerpo técnico.
El esfuerzo económico también ha aumentado. El director deportivo ha señalado que el club ha utilizado 9,5 millones de euros de límite salarial, la mayor cantidad desde que él está al frente de la parcela deportiva. En el capítulo de ventas, el Burgos ha traspasado únicamente a Fer Niño, por unos dos millones de euros, manteniendo además un porcentaje elevado de una futura plusvalía.

Uno de los cambios que más satisfacción genera en el club es la posibilidad de incorporar futbolistas en propiedad. Michu ha destacado especialmente los casos de Álex Forés y Jon Karrikaburu, dos delanteros que, además de reforzar el ataque, pasan a formar parte del patrimonio de la entidad. La plantilla, sin embargo, todavía podría sufrir alguna modificación. Los mercados de otros países continúan abiertos y el Burgos permanece atento tanto a posibles salidas como a oportunidades para reforzarse. En caso de realizar una nueva incorporación, la prioridad sería un extremo derecho puro y a pierna natural, una posición solicitada por Sergio Francisco.

Michu también ha confirmado que Kevin Appin estuvo en la rampa de salida durante el mercado, aunque actualmente cuenta como un jugador más del Burgos. En el caso de Alex Lizancos, ha explicado que la negociación con Osasuna no llegó a cerrarse y ha insistido en que el defensa continúa siendo un activo «importantísimo» para el club.
Otro de los asuntos abordados ha sido la situación de David González. El máximo goleador burgalés de la pasada temporada tiene contrato hasta 2029, pero la entidad trabaja para mejorar sus condiciones económicas y ampliar su vinculación como reconocimiento a su rendimiento.

Más allá de los nombres, Michu considera que el principal reto comienza ahora. La importante renovación de la plantilla obliga a volver a construir el grupo humano que permitió al Burgos competir por los puestos de playoff el pasado curso. El director deportivo ha reconocido que será necesario tiempo para que los nuevos jugadores conozcan la cultura del club y se integren en el vestuario. El objetivo, no obstante, sigue siendo ambicioso: intentar pelear por el ascenso a Primera División.

Michu considera que el Burgos ha ganado atractivo en el mercado gracias a su crecimiento y a los 72 puntos de la temporada anterior. «Creo que el Burgos puede ascender», ha afirmado, aunque ha reconocido que se trata de un objetivo «muy difícil».
En paralelo, la dirección deportiva ya trabaja en la renovación de su propio responsable. Michu termina contrato al final de esta temporada, pero ha preferido dejar esta cuestión en un segundo plano: «Hablar de una renovación no tiene mucho sentido» ahora, ha explicado, porque toda la atención está puesta en construir el nuevo equipo.

